Cierto tiempo existió un niño que poseía un gran tesoro, tener un amigo que lo sabía todo, cualquier cosa que áquel le intentara decir, éste ya lo sabía.
Cansado de esta situación, el niño quizo poner a prueba a su amigo y con ambas manos cogió un pequeño saltamontes, fue junto a su amigo y le dijo:
-¡Querido amigo!, en mis manos tengo un pequeño saltamontes, tú que crees, ¿vivirá o morirá?.
Su amigo que lo sabía todo le dijo:
-Si te digo que vivirá, lo aplastarás y morirá, pero si te digo que morirá, lo dejarás escapar y vivirá.
Al comprobar la sabiduría de su amigo, el niño abrió las manos y dejó escapar al saltamontes.